Tenía el corazón seco, porque no lo había usado en toda su vida. Los médicos estaban muy preocupados por él, ya que no sabían cuánto tiempo más podría sobrevivir así. Le dijeron que era posible sobrevivir en esas condiciones durante mucho tiempo, pero que existía la posibilidad de que su alma no soportara más la sequedad de sus sentimientos.

Por eso los médicos se alegraron enormemente cuando aquella mujer ofreció su corazón para él. Al principio los médicos tenían sus reservas, porque ¿quién iba a querer hacer ese sacrificio por nadie? Ella confesó que había amado a aquel hombre en silencio durante muchos años, a pesar de la indiferencia de él. Esperaba que él apreciara el gesto lo suficiente como para sentir algo por ella; y como ella estaba tan llena de amor, podría sobrevivir sin su corazón.

La operación fue un éxito, aunque ambos deberían reposar durante algún tiempo para recuperarse. Sin embargo, ella se arriesgó a acercarse a la habitación en la que él yacía. Fue recibida con una sonrisa cortés, pero nada más. El plan de ella había fracasado. El único corazón que había en la habitación se rompió por el dolor y la pena, provocando la muerte del hombre.

Pero ella sobrevivió muchos años. Era tanto el amor que había sentido por él, que tardó mucho tiempo en secarse del todo.

Publicado en el primer concurso de microrrelatos de la Asociación de amigos del arte y la cultura de Valladolid


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